Cuando Jill (Claudia Cardinale) llega desde Nueva Orleans a la finca donde la esperan su marido y sus hijos, no puede creer lo que ven sus ojos. Todos han sido asesinados y nadie se explica el motivo de semejante matanza. Jill confía en que un hombre parco en palabras pero rápido con el revólver llamado Harmonica (Charles Bronson) le ayude en sus deseos de venganza. Pero a Harmonica no hace falta convencerle; tiene sus propios motivos por los que encontrar a la banda de Frank (Henry Fonda) y hacerles morder el polvo del desierto.
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