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Cinematografías algo olvidadas

Escrito por Harry Powell el 3 Mayo, 2006

Solemos empaparnos siempre de las mismas cinematografías: de la española, de la europea, de la americana, en sus dos versiones, la norteamericana y la iberoamericana, y últimamente de la asiática (en sus versiones china, japonesa y coreana).
Pero de vez en cuando surgen, e incluso nos llegan, algunas cintas provenientes de otras cinematografías menores, películas que gracias a su participación en festivales y a distribuidoras valientes y comprometidas podemos degustar muy de vez en cuando.
De la misma forma, muy de vez en cuando, os iré hablando de esas pequeñas/grandes películas que paises como australia, canadá, india, marruecos, irán, etc… intentan abrirse camino entre las grandes mayors que acaparan la cinematografía mundial.

desde Made in Australia
Somersault
Estreno en EEUU: 21/04/2006
Estreno en España: 2006?
Directora: Cate Shortland
Drama

Nuevas experiencias ayudan a una joven chica a aprender las diferencias que existen entre el sexo y el amor.
Con una fotografía exquisita y un ritmo bastante pausado, la película nos muestra a Heidi (Abbie Cornish), una jovencita de 16 años que al sentirse atraída por el novio de su madre trata de comenzar un idilio con él, sólo para ser sorprendida por su madre en el acto creando un conflicto instantáneo que pretende resolver al salir huyendo. Confundida y desolada, decide marcharse a la ciudad de Lake Jindabyne en donde un "amigo" le había prometido en el pasado ofrecerle hospedaje, pero ignorándola completamente en cuanto llega. Al volverse a encontrar abandonada, Heidi pasa de unos brazos a otros hasta llegar a los de Joe (Sam Worthington), un granjero local, con quien comienza una intensa pero atormentada relación en medio de una confusión emocional y sexual en un pueblo en donde el frío no sólo es el de la nieve sino también de la gente y sus secretos. A pesar de su pausado ritmo, la cinta tiene los giros suficientes para mantenerse entretenida sin llegar nunca al melodrama facilón.

Aclamadísimo film ganador de casi todos los premios australianos posibles. Es la opera prima de la talentosa directora y escritora Cate Shortland que fue estrenada en el Festival de Cannes de 2004 y que a pesar de haber ganado 13 de las categorías en los Premios del Instituto Australiano de Cine, su resultado comercial fue decepcionante.
¿os suena?
Si quereis saber un poquito más sobre los problemas comerciales de la cinematografía australiana (un ejemplo muy característico) echar un vistacillo al artículo del final.

No os perdais la B.S.O de la película, una delicia.
Música que inspira imágenes y que a su vez se inspira en imágenes. Cinemática, evocativa, narrativa, envolvente, las bandas sonoras algunas veces logran ser más que un simple refuerzo de las imágenes para convertirse en auténticas protagonistas de una historia. Ese es el caso de "Somersault", la banda sonora del exitoso film del mismo nombre ?ha sido la película más premiada por la academia de cine australiana el pasado año- que ha convertido a Decoder Ring en una de las bandas del momento en Australia.
"Somersault" ganó el premio a la mejor banda sonora en la edición de 2004 de los premios AFI de la academia de cine australiana convirtiéndose en uno de los álbumes más aclamados del año. Un disco que es, además de una perfecta banda sonora, un álbum con entidad propia capaz de evocar por sí mismo un millón de posibles historias.

Este es el artículo del que os hablaba:
Por Sandra Hall
Sandra Hall es crítica cinematográfica del periódico Sydney Morning Herald y autora de varios libros sobre cine y televisión australianos.
Los cineastas y actores australianos siguen trasladándose rutinariamente entre el país y el extranjero. El director Peter Weir, nativo de Sydney, que realizó Master and Commander -una espectacular adaptación de las novelas de navegantes de Patrick O'Brien? logró uno de los grandes éxitos internacionales de 2004. Actores como Nicole Kidman, Geoffrey Rush, Guy Pearce, Cate Blanchett, Naomi Watts y Toni Collette son sólo unos cuantos de los nombres más prominentes entre una larga y distinguida lista de australianos que han forjado carreras cinematográficas por sí mismos en Australia y en el extranjero.. Lo mismo ocurre con neocelandeses residentes en Australia como Jane Campion y Russell Crowe, ganador de un Óscar de Hollywood en el año 2001 como mejor actor. Es un gran logro para una industria que virtualmente estaba paralizada cuando una inyección de dinero por parte del gobierno la revivió a principios de los años 1970.
Sin embargo, el éxito constante de taquilla se muestra elusivo para las películas realizadas localmente, y en el año pasado ha habido una intensificación del debate sobre la mejor forma de financiarlas y comercializarlas. Lo que ayudó a atizar este debate fue el estreno, en 2003, de una serie de comedias de bajo presupuesto que no contaron con el favor ni de los críticos ni de la audiencia. Como consecuencia de esto, en un esfuerzo por agregar diversidad a la mezcla, el principal ente financiero de la industria, la Corporación Financiera del Cine, instituyó un nuevo sistema que apunta a promover proyectos de calidad, que de otra manera fracasarían por falta de comercialización previa.
Más alentador fue el reconocimiento que recibió Somersault, la opera prima de la talentosa directora y escritora Cate Shortland, cuando fue estrenada en el Festival de Cannes de 2004. Pero a pesar de haber ganado 13 de las categorías en los Premios del Instituto Australiano de Cine, su resultado comercial fue decepcionante.
Las dificultades de financiamiento y comercialización no son nuevas para la industria cinematográfica. Han ido de la mano con sus éxitos desde que comenzó a renacer.
Las primeras películas que dejaron su huella fueron aquéllas acerca de la historia colonial australiana. Los públicos y críticos del mundo recibieron bien las películas El canto de Jimmie Blacksmith (1978), Mi brillante Carrera (1979), Breaker Morant (1980) y Gallipoli (1981), que tomaron temas universales y los situaron en una nueva frontera: un paisaje iluminado con una claridad tan dorada que la belleza visual de las películas brillaba por sí misma.
Sin embargo, las historias sobre la Australia moderna tardaron más tiempo en atraer la imaginación del público. Hubo éxitos aislados tales como Mad Max (1979), el thriller de bajo presupuesto de George Miller, que deslumbró a los seguidores del cine de acción con su estilo de energía visceral y presentó a la vez a una nueva estrella internacional, Mel Gibson. Paul Hogan trasladó al héroe tradicional del interior de Australia al siglo XX con su popular comedia Cocodrilo Dundee (1986), y las películas contemporáneas finamente artesanales del director oriundo de Melbourne Paul Cox obtuvieron prestigio en el circuito de festivales cinematográficos del mundo.
Aún así, no fue sino hasta el nacimiento de la comedia ?rara? australiana al comienzo de los años 90 que se dio el verdadero salto. Strictly Ballroom (1993), Priscila, Reina del Desierto (1994), La boda de Muriel (1995) dieron muestras de que un nuevo vigor - y humor ? estaba funcionando en la producción cinematográfica australiana.
Más recientemente, ha habido inusitados triunfos tales como Lantana (2001), el sofisticado drama de Ray Lawrence al que le fue particularmente bien en el ámbito internacional, e Historia Japonesa (2003), con Toni Collette como una ecologista australiana que tiene un romance con un empresario japonés durante un viaje al interior del país.
También se ha visto un surgimiento de películas australianas dedicadas a temas y a personajes indígenas. Entre las más exitosas del 2002 se encuentran Rabbit Proof Fence, de Philip Noyce, adaptada del libro de Doris Pilkington Garimara sobre las experiencias de su madre como miembro de la "generación robada" ? niños aborígenes que fueron separados de sus familias por la fuerza para ser asimilados a la "sociedad blanca" durante el siglo XX.
Un particular motivo de optimismo ha sido el florecimiento de nuevos talentos entre los cineastas de veinte y treinta años, muchos de ellos graduados de la Universidad Australiana de Cinematografía, Radio y Televisión, quienes han producido algunas muy logradas y entretenidas operas primas con escaso presupuesto.
También técnicamente la industria australiana ha experimentado notables avances, con el desarrollo de estudios lo suficientemente sofisticados como para alojar producciones del tamaño y complejidad de Matrix (1999), Misión imposible II (2000), Moulin Rouge (2001) y El ataque de los clones (2002), el segundo episodio de la serie Guerra de las Galaxias de George Lucas, que fue filmada parcialmente en los estudios de Fox en Sydney.
En una industria dominada por Hollywood, la vida de cualquier cine nacional es totalmente precaria. Pero la tenacidad y creatividad de la comunidad cinematográfica australiana demuestra que está lista para enfrentar el futuro con confianza y optimismo.

Firmado por: "Reverendo" Harry Powell



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Comentarios leidos

Muy interesante reverendo. No sabía de esta película, así que intentaré dar con ella pronto.
Por otra parte, me apetece muchísimo escuchar esa banda sonora que pones por las nubes. Me lo apunto como deberes esta semana.

Un besito.

Me enteré de que existía esta película porque en Comingsoon.net cada dos por tres estaban actualizando sus tráilers, y me extrañó que por aquí sonara tan poco… incluso tenía dudas de que se llegara a estrenar en España. A ver si llega y la podemos ver. Saludos!

Marnie