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John Carpenter, un director de cine fantástico clásico

miércoles, febrero 22nd, 2006

Siguiendo con el repaso a lo directores de cine que más me han llamado la atención hoy hablaré de John Carpenter:

John Carpenter nació el 16 de enero de 1948 en Carthage, Nueva York ( otras fuentes como wikipedia fechan su nacimiento el 16 de junio de ese mismo año) aunque creció en Bowling Green en Kentucky.
Hijo de un violinista y profesor de piano su vocación cinéfila comenzó a muy temprana edad y ya a los catorce años había rodado cuatro cortos en 8 milímetros. A los 15 creó su propia productora, La Emerald, y como suele ser habitual, por aquellos años también publicaba su propia revista de cine, Fantastic Films Ilustrated. En 1968 comienza a estudiar cine en la Universidad de California y en el año 1970, con solo 22 años, gana el Oscar al mejor cortometraje con «The Resurrection of Bronco Billy«.
En 1973 cursando sus estudios de cine conoce a Dan O’Bannon (futuro coguionista de «Alien el octavo pasajero») con el que rueda su primera película, Estrella Oscura y su vida cambia para siempre.
Extraña e irregular película, Estrella Oscura es una muy barata película de ciencia ficción, todo hay que decirlo, que en poco tiempo se convirtió en película de culto. En ella, Carpenter intentó condensar todos los temas que habían inspirando sus anteriores trabajos en el mundo del corto, y homenajea tanto al cine de Stanley Kubrick ( sobre todo 2001, pero también Teléfono Rojo, volamos hacia Moscú) como a sus novelistas de ciencia ficción preferidos: Stanislaw Lem, Ray Bradbury, etc. Una fallida ópera prima, pretendida comedia de ciencia ficción que al final resulta bastante aburrida.

En el año 1976 rueda una de sus películas más celebradas, Asalto a la comisaría del distrito 13, film con el que gana el premio del público en el Festival de Londres y consigue un gran éxito tanto crítico como comercial. Versión adaptada a los tiempos de Río Bravo, obra cumbre de Howard Hawks , la película nos cuenta como, en una noche cerrada, una comisaría que está a punto de ser trasladada, se ve asediada por toda una caterva de delincuentes que pretenden liberar a su lider, que se encuentra encerrado en su interior.
Carpenter retrata a los delincuentes asaltantes casi como si fueran zombis que no dejan de asediar la comisaría donde unos policías poco a poco van tejiendo lazos de amistad y lealtad que les llevaran a convertirse en héroes, muy a su pesar, en un climax final memorable.

2 años más tarde rodará la película que lo lanzará definitivamente al estrellato cinematográfico, La noche de Halloween, película de terror que inaugura el subgenero «slasher», es decir, una película con un asesino que generalmente no hay manera de matar (da igual que le descerrajen tiros como rosquillas, inexplicablemente siempre se levanta para seguir su labor…) que poco a poco va eliminado de las formas más atroces a unos pobres desgraciados. Protagonizada no por casualidad por Jamie Lee Curtis, hija en la vida real de Janet Leigh, actriz que protagonizo la famosa escena de la ducha de la mítica Psicosis de Hitchcock, y Donald Pleasance, actor que se convertiría en uno de sus colaboradores fetiche, la película nos cuenta la historia de Michael Myers un asesino sin rostro al que nunca se le llega a ver la cara que oculta con una máscara de gesto inexpresivo, (en realidad problemas de casting llevaron al director a esta brillante solución) persigue incansablemente a una joven que resulta ser su hermana. Por el camino, cuchillo en mano, va eliminando a todo aquel que se le cruza.
Es una película que consigue asustar pero que, dado el uso y abuso de estas películas, hoy en día ha perdido muchos enteros. De todas formas es un clásico del cine de terror con una música extraña e inquietante (obra del propio Carpenter) que ha generado una infinidad de secuelas e imitaciones.

Ese mismo año, 1978, rueda el telefilme «Someone’s Watchiing Me!», claro homenaje a Hitchcock, y un año después rueda otro telefilm, «Elvis«esta vez un biopic sobre Elvis Prestley, protagonizado por Kurt Russell, otro de sus actores fetiche en la que significaría la primera colaboración entre actor y director.

Después de esta experiencia televisiva a Carpenter le apetecía volver al genero del terror y rueda «La niebla«, film con toques lovecraftianos que nos cuenta la historia de una pequeña localidad pesquera que se ve invadida por una espesa niebla que en realidad oculta a unos fantasmas asesinos con sed de venganza…
Carpenter nos muestra en la primera mitad de la película unos personajes normales y su realidad cotidiana que luego, con la llegada de la niebla, se ven perseguidos, aterrorizados y asesinados por la mano ejecutora de unos fantasmagóricos marineros que solo tienen un interés, la venganza.
El director consigue con cada irrupción de la niebla una atmósfera absolutamente inquietante e irreal que hiela la sangre y sirve como perfecto soporte para las atrocidades y asesinatos que trae consigo.

Tras el moderado éxito de su anterior película ( con los años, y poco a poco La niebla se convertiría en una película de culto hasta tal punto que recientemente a conocido un remake estrenado recientemente y muy inferior al original) Carpenter decide regresar al genero de la ciencia ficción y en 1981 rueda la antiutópica «1997…Rescate en Nueva York«.
Película futurista y apocalíptica que nos cuenta la historia del convicto Snake Plisken un antiheroe al que da vida el actor Kurt Russell, que en un futuro no muy lejano (1997 pero hay que decir que la peli se rodo casi 20 años antes) en el que la isla de Manhatan se ha convertido en una carcel donde van a parar todos los desechos de la sociedad, se ve obligado a llevar a cabo el rescarte de nada más y nada menos que del presidente de los Estados unidos que por culpa de un accidente del Air Force One ha caido y se encuentra perdido en algún lugar de la ciudad. Plisken es detenido por las fuerzas de seguridad he inyectado por un virus como forma de obligarle a que lleve a cabo la misión. Y es así como un personaje que solo piensa en su propia supervivencia se ve abocado muy a su pesar a convertirse en un antihéroe, y de paso regalarnos una aventura de ritmo frenético, estética sucia y un montaje excelente. Una de las películas más recordadas de su autor y la que definitivamente le lanzaría como uno de los referentes del cine fantástico moderno.

En el año 1982, y tras haber encadenado 3 éxitos seguidos, Carpenter se pone manos a la obra y nos regala una de sus mejores películas: La Cosa.
Basada en el relato de John W. Campbell Jr., Who goes there? ya llevado al cine en 1951 por Christian Niby y producción de Howard Hawks ( se dice que éste en realidad hizo mucho más que producir la cinta…) con el título de The Thing From Another World, la cinta nos cuenta la historia de la irrupción de un extraterrestre multiforme en una remota base de investigación científica ubicada en el Polo Norte. Poco a poco el asqueroso ser va eliminado a los pobres investigadores que allí conviven y de paso va adoptando su forma al estilo de otra mítica película «La invasión de los ultracuerpos«.
Protagonizada por Kurt Russuel, que vuelve hacer el papel de héroe a su pesar ( tan afín a su director) y con música del genial Ennio Morricone y efecfos de maquillaje del no menos genial Rob Bottin, la película resulta un gran ejercicio de terror psicológico pese a que a ratos parezca que al director le interesa más mostrarnos con todo detalle las aterradoras (y por que no decirlo, muchas veces asquerosas) transformaciones del extraterrestre que la psicología de sus protagonistas, dónde tanto el público como los personajes viven en una constante inquietud ante la imposibilidad de saber quién es en realidad el extraterrestre ( recordemos que el extraterrestre puede adoptar cualquier forma).
De todas formas y pese a una mediana acogida crítica ( que con los años a ido cambiando, hasta tal punto que actualmente es reivindicada como una de las mejores películas de su autor y por ende una de las mejores cintas fantásticas de los 80) la película resulto un rotundo fracaso comercial, quizás influenciado por el tremendo éxito ese mismo año de otra película con extraterrestre de por medio: E.T. de Steven Spierlberg, en este caso del todo benigno.

Tras este varapalo y quizás con la intención de resarcirse, Carpenter se plantea otra adaptación literaria, esta vez del rey absoluto del genero de terror, Stephen King, y en 1983 rueda «Christine» .
La trama nos cuenta la historia de un joven que consigue un viejo Plymouth Fury del 58 y se dedica a restaurarlo de forma obsesiva, surgiendo así una extraña relación carne/metal entre el automóvil y su dueño que hacia la mitad de la película deviene en una monstermovie dónde el coche se convierte en una especie de ente diabólico (con capacidad autorreparadora ) que asesina a todo aquel que osa poner en peligro tan extraña relación. Por desgracia lo que empieza como una extraña película sobre una enfermiza obsesión termina como el típico slasher juvenil destrozando una primera mitad muy interesante, y de paso echando a perder toda la película.
La cinta se saldo nuevamente con un tremendo fracaso, tanto de público como de crítica.

En 1984 Carpenter necesitaba un nuevo éxito para pode mantener su estatus en hollywood, y es entonces cuando el director se decanto por la realización de una película de extraterrestres, pero esta vez con un alienígena sin ninguna intención maligna ni extraña: Starman.
Protagonizada de forma excelente por Jeff Bridges (hasta tal punto que su interpretación mereció una nominación al Oscar al mejor actor) la película nos cuenta la historia de un extraterrestre que llega a la tierra animado por el mensaje de bienvenida enviado con la sonda Voyager y al llegar es derribado por las fuerzas armadas. Una vez en la tierra toma la forma del marido fallecido de una mujer (a la que da vida Karen Allen) y comienza con ésta un viaje más o menos desesperado hacia un punto de encuentro con una nave de rescate. Poco a poco surgirá entre la pareja algo más que un afecto, recuperando ella las ganas de vivir y descubriendo el lo que es el amor.
Un excelente ejemplo del buen hacer de Carpenter, donde nos muestra de una forma seria y emotiva una historia de extraterrestres sin excesivas estridencias y siempre vista desde un punto de vista más realista que fantástico. Una gran película que tuvo una gran acogida tanto de crítica como de público hasta tal punto que genero una secuela en forma de serie de tv que pudimos ver hace unos años a este lado del océano.

2 años después volvió con su actor favorito, Kurt Russell y nos regaló otro gran espectáculo con la cinta de aventuras «Golpe en la pequeña China«, divertidísima película (al menos para el que esto escribe) que nos cuenta la historia de un camionero que lo es todo menos el héroe al uso, que se ve envuelto en una aventura sobrenatural en el barrio chino de Nueva York. Artes marciales, un malo al estilo de Fu man Chú, magia legendaria, un antihéroe cascarrabias enamorado de una despistada heroína, todo ello mezclado con un montaje y un ritmo frenético, mucha ironía, chistes absurdos y un aire a lo folletín pulp por entregas, da como resultado esta pequeña película en la que nada puede ser visto ni juzgado con excesiva seriedad. Está claro que tanto el director como el resto de sus colaboradores no se toman muy en serio ni la historia ni la película y eso dota a la misma de un desparpajo y de una gracia que de otra forma quizás no hubiera tenido. Una pequeña joya.

Después de una temporada rodando películas de serie A, por mucho que algunas de ellas estén rodadas de forma intencionada como si fueran de serie B, en el año 1987 regresa extrañamente al cine de bajo presupuesto, y escribe y dirige «El príncipe de las tinieblas«, una claustrofóbica cinta de terror puro y duro donde nos cuenta la historia de unos cuantos personajes encerrados en un destartalado edificio ( entre los que se encuentra un cura interpretado en uno de sus últimos trabajos por Donald Pleasance) asediados por unos individuos pertenecientes a una extraña secta apocalíptica que parecen más bien zombies(muy al estilo de su celebrada «Asalto a la comisaría del distrito 13), y el mismísimo diablo que pretende acceder a nuestro mundo con, evidentemente, muy malas intenciones.
Una notable cinta rodada con más ganas que presupuesto que consigue escenas inquietantes gracias a un estilo sucio y feísta, quizás debido a la falta de dinero invertido en su producción y que finalmente resulta una de sus menos conocidas cintas absolutamente reivindicable.

En el año 1987 continua con el terror, esta vez mezclado con una trama de ciencia ficción, y rueda la pesadillesca «Están vivos«, película, nuevamente de bajísimo presupuesto ( y eso se nota y mucho) que nos cuenta la historia de un hombre que descubre una invasión extraterrestre merced a unas gafas especiales que encuentra por casualidad y que le permiten ver mensajes subliminales ocultos diseminados por doquier con el fin de la dominación de la raza humana, y de paso ver el horrible y verdadero aspecto de los invasores que, de forma muy inteligente, se encuentran infiltrados en todos los ámbitos del poder. Poco a poco irá desenmascarándolos y desbaratando así la proyectada invasión.
Una disparatada y subversiva intriga rodada con mas imaginación que presupuesto que, de todas formas, contiene una serie de ideas muy interesantes tales como la alienación que produce la televisión, la fe ciega, la falta de pensamiento crítico, etc todo ello envuelto en una trama de cine fantástico tan afín al director.

En el año 1992, tras unos años de inactividad y de vuelta a las películas de serie A rueda una de sus películas más impersonales y fallidas: «Memorias de un hombre invisible«, basada en el libro homónimo de H. F. Saint. Mezcla de cine fantástico, comedia y cine de acción y concebida desde el principio como vehículo de lucimiento de su protagonista, el cómico Chevy Chase, la película nos cuenta la historia de un hombre que se hace invisible como consecuencia de un accidente ocurrido en los laboratorios en los que trabaja y como a partir de ese momento es perseguido por un pérfido agente del gobierno que quiere atraparlo para usarlo con aviesas intenciones. Por el camino y mientras se acostumbra a su nueva condición, encuentra a una mujer de la que se enamora.
Con unos excelentes efectos especiales obra de la Industrial Light and Magic de Lucas, la película resulta al final una fallida cinta debido a su indefinición temática y estilística y a su actor protagonista, por aquel entonces una mediana estrella de hollywood, que lastra la película al obligar al director a ingeniar en demasiadas ocasiones escenas en las que vemos al actor interpretando su papel de hombre invisible cuando deberíamos ver las típicas escenas de invisibilidad (aunque le libra igualmente de caer en la recreación y abuso de estas típicas escenas, lastre de otras muchas películas sobre el mismo tema),además de por una mediocre y poco convincente interpretación de éste, y la anodina y falta de entusiasmo interpretación del resto del reparto. Una pena de película que el director rodó por encargo y que sin embargo deja entrever en ciertos momentos lo que podría haber sido una gran película de cine fantástico. La película se saldo con un estrepitoso fracaso de crítica y público.

Un año después vuelve a la televisión y rueda el telefilme «Bolsa de cadáveres«, en realidad una serie de pequeños relatos dirigidos por muchos de los más reconocidos directores del genero de terror presentados al estilo de Alfred Hitchcock presenta en el que Carpenter rueda uno de ellos. Estrenada en España directamente en video no he tenido ocasión de poder verla, así que no tengo mucha idea exactamente sobre el film.

En el año 1994 rueda «En la boca del miedo«, adaptación no de una novela de H.P. Lovecraft, si no mas bien una especie de compendio de la obra «Lovecraftiana» en la que nos cuenta la historia de un empleado de una compañía aseguradora que es contratado por un editor para que descubra el paradero de su escritor más rentable, días antes de la presentación de su último y más esperado libro. Extrañas iglesias con puertas a lo desconocido, extraños pueblos que desaparecen y aparecen de forma súbita y de los que es imposible escapar. Poco a poco y a medida que la investigación va dando sus frutos, el pobre investigador se irá deslizando de forma irreparable por los terrenos de la locura.
Carpenter siempre ha sido afín al extraño mundo creado por el escritor H.P.Lovecraft, y esta extraña película nada acomodaticia es el ejemplo más claro de ello. Cinta que mezcla ficción y realidad llena de hallazgos visuales y que admite más de una interpretación es en suma otra muestra del carácter imprevisible del director.

Su siguiente película será un remake, la nueva versión de un pequeño clásico inglés: «El pueblo de los malditos«.
La cinta protagonizada en uno de sus últimos papeles por el malogrado Cristopher Reeve y la televisiva Cristie Allie, nos cuenta la historia de un pueblo en el que un día, de forma súbita e inexplicable, algo les ocurre a sus habitantes que de pronto caen desplomados. Al poco tiempo todas las mujeres del pueblo están embarazadas y a los nueve meses nacen los bebés, todos albinos y con una perversa e inquietante mirada (sus ojos brillan de forma inexplicable) que, en cuestión de meses, crecerán hasta adoptar la apariencia de unos niños de unos diez años de edad, desarrollando una mente colectiva con la capacidad de someter a todo aquel que crean puede amenazar sus vidas.
Remake que no supera al original, pero que no lo desmerece lo más mínimo, es una muy estimable cinta de invasiones extraterrestres rodada con un depurado estilo clásico, sin escenas gore, ni explosiones (casi), ni tiros como rosquillas, ni prácticamente efectos visuales como suele ser habitual últimamente que se saldó con un aprobado muy alto de la critica y el público.

En el año 1996 regresa al apocalíptico mundo de Snake Plissken y rueda «2013, Rescate en Los Ángeles«, especie de secuela/remake de su anterior 1997, Rescate en Nueva York con más dosis de sarcasmo, cinismo y mala leche.
La hija del presidente desaparece secuestrada en la ciudad sin ley de Los Angeles, separada del continente por un terrible terremoto ( el temido big one) que la ha convertido en una isla, aunque luego sabremos que en realidad dicho secuestro no es tal si no más bien fingido con el fin de llevarse consigo unos importantísimos documentos que pueden poner en peligro la seguridad nacional. La cuestión es que una vez más no se les ocurre otra cosa que volver a enviar al rescate a nuestro antihéroe favorito, Snake, merced a la inoculación de un virus que acabará con su vida en pocas horas si no lleva a cabo la misión y devuelve a la hija del presidente sana y salva. Como a Snake lo único que le preocupa es su pescuezo, pues evidentemente no se lo piensa ni medio segundo y se lanza otra vez al rescate. Lo que sigue es una cinta llena de acción hilarante (Snake viaja en un mini submarino, vuela en ala delta, surfea una hola gigante, etc) utilización sarcástica de los tópicos ( ya que está en Los Angeles, Snake hace turismo por un hollywood destrozado y hundido en el mar, se topa con un chalado cirujano que quiere usarlo como conejillo de indias, etc) efectos especiales de serie A rodados de forma intencionada como si fueran de serie B, cameos de todo tipo (Steve Buscemi, Bruce Campbell, Peter Fonda, etc. Un delirio anárquico y gamberro con uno de los finales más demoledores ( y cachondos) del cine fantástico de todos los tiempos que, evidentemente, no fue del agrado de la crítica ni del público en general ( los frikis como el que esto escribe se lo pasaron en grande, pero eso entra dentro de las psicopatologías…) pero que deja muy a las claras que Carpenter no es un director al que le guste encasillarse ni acomodarse a modas ni mandatos.

2 años después regresa con una nueva cinta de terror, mezcla de película de vampiros y western titulada precisamente «Vampiros» (aunque aquí fue estrenada con la absurda coletilla «de John Carpenter»).
Adaptación de la novela de John Steklay (titulada de forma irónica Vampire$) cuenta la historia de un cazavampiros ( interpretado de forma convincente por James Woods) a sueldo del Vaticano que viaja acompañado de un grupo de exterminadores en su lucha contra Valek, un poderoso vampiro lider de un grupo de vampiros sedientos de sangre en busca del hechizo que les permita caminar bajo el sol. De por medio se cruzará una prostituta enamorada (interpretado por Sheryll Lee, la mítica Laura Palmer de la no menos mítica Twin Peaks), un sacerdote joven e impetuoso, he incluso una autoridad eclesiástica a la que le interesa mucho más el dinero que la fe…y así le irá.
Polvo, arena del desierto, sangre, crucifijos, agua bendita son elementos que junto a duelos y enfrentamientos a muerte entre las dos facciones enfrentadas, ente el bien y el mal, conforman otra de las más inspiradas cintas de Carpenter (y van…) que ya ha generado varias secuelas, como siempre muy inferiores al original.
Resultado otro moderado éxito de público y un notable de la crítica.

Y en el año 2001 rueda su última película estrenada hasta la fecha: «Ghosts of Mars«, una extraña cinta que mezcla de nuevo varios géneros para contarnos la historia de un grupo de policías que tienen que trasladar a un peligroso reo, Desolation Willians (menudo nombre se gasta el angelito) que se encuentra en un pequeño pueblo minero de un terraformado planeta Marte del año 2176. Una civilización marciana que ha permanecido aletargada durante siglos a despertado y comienza a dominar a los habitantes del pueblo. A partir de ahí los policías desprovistos ya de toda jerarquía se verán abocados a una lucha sin cuartel, la lucha por su supervivencia…
Una especie de compendio autoreferencial de todos los elementos que suelen configurar su cine: un antihéroe que se ve mezclado en una aventura que no desea protagonizar ( en este caso una heroína), un grupo de personas asediadas por seres irracionales con muy malas intenciones, un lider antagónico a la altura de su contrincante, etc. todo ello rodado con el depurado estilo serie B tan querido por el director y formas y encuadres del western que, sin envargo, no sirven para levantar esta,a ratos aburrida y previsible cinta.
Una floja película que por ahora cierra la cinematografía de este director inclasificable y rebelde que, desde su cine de estilo formalmente clásico lleva años demostrando su talento subversivo y a contracorriente. Uno de los más inspirados directores de cine fantástico de todos los tiempos que, incluso en sus peores películas, tiene destellos, pequeños retazos de buen cine.

Para el futuro quedan al parecer dos películas: Psycopath y The 13th Apostle, que por ahora son solo proyectos. Esperemos que mas pronto que tarde se decida a volver al cine y regalarnos otro de sus inspirados films.

Barry Collins, niño al que le gustan los antihéroes.

JOE DANTE, un cineasta cinéfilo:

viernes, febrero 3rd, 2006

Ayer al escribir el post sobre Cristal Oscuro, recordé la peli Exploradores, de Joe Dante. Una peli que no es ninguna obra maestra, de hecho la crítica no es que la ensalzara en su momento precisamente, y además fue un absoluto desastre en taquilla, pero no se si fue el momento, si fue la historia en sí (los protagonistas son unos chicos con la misma edad que yo tenía cuando la vi por primera vez) o qué, la cuestión es que siempre la he recordado con mucho cariño.
Y pensando, pensando (algo que no suelo hacer muy a menudo) se me ocurrió la idea de escribir sobre los directores de cine que, sea por la razón que sea, más me han llamado la atención. Por eso a partir de hoy ,y cuando el tiempo me lo permita, iré dejando posts en los que os hablaré de todos esos directores.

Y para empezar se me ha ocurrido hablar precisamente de Joe Dante, firmante de entre otras, Los Gremlins, Piraña o Aullidos. Bueno, basta de rollos y vallamos al grano.

Joe Dante nació un 28 de noviembre de 1946 en Morristown, en New Jersey, Estados Unidos y ya desde muy pequeño sus padres pudieron comprobar que lo suyo era el mundo de la imagen. Veía todo el cine que le era posible, películas y películas que poco a poco lo convertirían en un auténtico cinéfilo.
De adolescente ya escribía en fancines sobre cine con nombres como «Castle of Frankenstein» y lo seguiría haciendo hasta llegar a la universidad (estudio en el Philadelphia College of Art) en donde conocería a Jon Davidson, con el que realizaría algunas películas experimentales como por ejempo «The Movie Orgy«, película de 7 horas de duración creada a base de cortes de programas, spots y series de televisión y considerada su primera obra.
Posteriormente trabajó en la publicación «The Film Bulletin» y fue de esta forma en la que entró en contacto con el famoso productor de películas de bajo coste «Roger Corman» que le encargaría su primera película comercial (The Movie Orgy, es una especie de documental experimental ), la famosa «Piraña«, película que precisamente conocerá un remake este mismo año.
El avispado productor supo ver en el joven director lo que buscaba para crear una especie de respuesta barata de la película más taquillera por aquel entonces Tiburón de Steven Spierlbeg ( del que próxima he inevitablemente hablaré). Así que con cuatro duros y más ganas que medios Joe se puso manos a la obra. El resultado, un moderado éxito y una muy digna monstemovie de serie B que hoy en día es vista como un pequeño clásico.

Su siguiente película, y prácticamente toda su filmografía, seguira por los terrenos de la fantasía, en este caso del terror fantástico. Así en 1980 rueda Aullidos, una puesta al día de las películas de Hombres lobo. (algo parecido, pero en el terreno de la comedia, haría su colega John Landis con la conocida «Un hombre lobo americano en Londres«) que supuso otro moderado exito ( la película conocería posteriomente varias secuelas) y hoy es recordada entre otras cosas, por sus excelentes efectos especiales y de maquillaje.

Su nombre empieza a ser conocido en el mundillo del cine y comienza a labrase una reputación de cineasta artesano.
En 1983, Steven Spierlberg lo reclamará para un proyecto perfecto para sus inquietudes; Un remake en formato película de «En los límites de la realidad» una de las más famosas y legendarias series de televisión.
El film esta compuesto por una serie de historias independientes de tono fantástico, cada una de ellas dirigida por un director. Es un filme en el que, como suele pasar en este tipo de proyectos, hay mejores y peores historias, pero resulta toda una curiosidad y una película perfecta para los frikis como un servidor.

La buena sintonía con Steven Spierlberg le llevara a rodar al año siguiente uno de los mayores éxitos de su carrera, de hecho, su único gran exito : Gremlins. Un clásico del cine fantástico de los 80 que creara escuela y conocera una y mil invitaciones, en el que el director da rienda suelta a su cinefilia insertando varias referencias a algunas de sus películas favoritas, una constante en toda su filmografía.

En 1985 rueda una de sus películas menos valoradas por crítica y público: Exploradores. Una cinta sobre adolescentes que viajan al espacio para encontrarse con extraterrestres que, ciertamente resulta fallida en muchos aspectos, pero en mi opinión es todo un homenaje a las típicas peliculas de serie b de los 50 en las que no importa tanto la verosimilitud de lo que se nos cuenta como loque se nos cuenta resulte divertido.

Tras el varapalo, dos años después dirige El Chip Prodigioso. Especie de remake de Viaje alucinante en el que nos cuenta, ciertamente, un viaje alucinante: el que emprende un hombre al interior del cuerpo de un pobre desgraciado que se ve envuelto en uno y mil líos. La película es tremendamente divertida y una vez más nos vuelve a mostrar a su director como un cinéfilo que, aunque ruede películas de encargo, resulta todo un autor con su propia personalidad e inquietudes. El resultado, un pequeño éxito que hoy en día sólo es recordado prácticamente por ser uno de los primeros trabajos de su coprotagonista, Meg Ryan.

Su siguiente película, (entre el rodaje de la anterior película y ésta, rodaría un segmento en la película de sketches «Amazonas en la luna«, una comedia fantástica)»No matarás…al vecino«, rodada en 1989, es una especie de historia coral sobre la vida en un vecindario típico norteamericano en el que comienzan a ocurrir cosas extrañas. Una vez más una película plagada de referencias, unas más explícitas que otras, que, por desgracia, resulta todo un fiasco de crítica y publico. En mi opinión es una película bastante tonta, pero en algunos momentos me troncho de risa. Que se le va a hacer.

Una vez respuesto del hostiazo de su anterior película volverá a terreno conocido y rodará la secuela de Gremlins: Gremlins 2: la nueva generación. Una película autorreferencial repleta de uno y mil detalles cinéfilos que por desgracia resulta un desastre absoluto. Y es que una vez vista la película resulta evidente que a su director le importa un pimiento lo que cuenta, centrándose más en sus inquietudes cinéfilas que en intentar crear una trama coherente.

Tras unos años en los que solo trabaja como actor, haciendo pequeñas apariciones en films de sus colegas de generación (Oscar ¡quita las manos! de un John Landis en horas muy bajas) en 1993 rueda la que es vista como su película más personal, Matinee, película sobre un productor y exividor de películas de serie z que inventa una y mil triquinuelas para que sus películas resulten un éxito, todo ello dentro del ambiente de miedo a las bombas nucleares de los años 60. Ya desde el título, que hace referencia a las sesiones matinales de los cines, podemos ver que esta película es todo un homenaje al cine y a sus gentes, una extraña ácida y a veces divertida cinta que destila por todos sus fotogramas un profundo amor por las películas y por las personas que se encargan de realizarlas. Resulta, claramente la obra de un autor que ama lo que hace.

Después de un producto tan personal como el anterior, el director se centra en rodar varias producciones para la televisión ( «Runaway Daughters, episodios de «Picture Windows» o el genial y polémico telefilme «The Second Civil War«, series de culto como Eerie Indiana o la miniserie fantástica “The Osiris Chronicles” también conocida como The Warlord: Battle for the galaxy etc.)

En 1998 y de vuelta con Spierlberg, ( en este caso como productor ejecutivo de nuevo) rueda «Pequeños Guerreros» otra de esas películas de encargo que se eleva por encima de la media por su genial y peculiar forma de entender el cine, llenando la película una vez más, de referencias y homenajes al mundo del cine (como por ejemplo los evidentes y desternillantes homenajes a Frankestein y Apocalipsis Now). Una vez más se reconcilia con el exíto (otra vez moderado) de crítica y público.

En 2003 rueda Haunted Lighthouse, de la que no tengo, por desgracia mucha información ( a parte de la que nos proporciona imdb) y su última película estrenada, Looney Tunes, una película mezcla de dibujos animados e imagen real que tiene como principal atractivo a sus protagonistas, los celebres personajes animados de la Warner que no pasará a la historia del cine. Ni siquiera se puede recordar entre lo mejor de su direcotor. Y es una pena porque sobre el papel la idea de mezclar al director con el mundo de los looney tunes tenía muy buena pinta, pero luego al final la peli resulto otro desastre a añadir a su carrera.

En el año 2005 rueda un episodio de la serie de televisión Masters of Horror ( a ver si alguna televisión de por aquí se decide a estrenar esta serie, no estaría nada mal), titulado Homecoming que por desgracia todavía no hemos podido disfrutar por estos lares…

Como podemos ver un director fundamentalmente de películas fantásticas que quizás no es muy reconocido ( en concreto en castellano, es dificil encontrar textos que nos hablen de él, alguna pequeña referencia y nada más) aunque tanto en su país , donde le han dedicado disntintas publicaciones, como en Francia, dondé incluso «Cahiers du Cinema» le ha dedicado un libro, es ampliamente reconocido como lo que es: un excelente director cinéfilo.
Ya estoy esperando sus próximos proyectos.

Barry Collins, niño cinéfilo.