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V de Vendetta, B de Buena
No suelo hacer críticas en el blog. Cualquiera que haya leído alguno de mis post se habrá dado cuenta de que no tengo el don de la palabra escrita. Se me hace arto complicado intentar resumir en pocas palabras mi opinión sobre cualquier película. Lo mío es mas el continente que el contenido, la imagen, el envoltorio visual.
Pero hay veces que uno ve películas que por alguna razón generan la imperiosa necesidad de hablar de ellas. V de Vendetta es una de ellas.
Pero antes de nada pongámonos en antecedentes:
V de Vendetta , la película, es la adaptación de una novela gráfica escrita por Alan Moore ,autor de entre otros, los guiones de novelas gráficas como “Desde el infierno”, “La liga de los hombres extraordinarios” o Watchmen, (su obra maestra, absolutamente recomendable ), e ilustrada por David Lloyd .
Publicada por primera vez en blanco y negro en la revista Warrior entre 1982 y 1985. A mediados de los años 80 la revista fue cancelada tomando el relevo la editorial DC que contrató a los autores para que terminaran la historia, esta vez ya en color. El resultado final fue un volumen que fue publicado como novela gráfica por la filial de DC en Estados Unidos, Vertigo convirtiéndose en poco tiempo en una obra de culto.
Escrita durante los años más conservadores del gobierno de Margaret Thatcher, es una obra que parte de múltiples referencias: Desde el “Fantasma de la Opera” de Gaston Leroux, pasando por “Farenheit 451″ de Ray Bradbury , “1984″, de George Orwell, o películas como Metropolis, de Fritz Lang, THX 1138 de George Lucas o La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick, para contarnos la historia de V, un enigmático y desquiciado terrorista enmascarado, dispuesto a sembrar el caos en un Londres futurista bajo el yugo de un gobierno fascista, con el fin de despertar a la sociedad y devolver el poder al pueblo.
La película, dirigida por el novel James Mcteigue y escrita y producida por los hermanos Wachowsky que también se encargan de la segunda unidad ( de ellos es, por ejemplo, la excelente escena en la que V empuja una pieza de domino que va empujando a otras dibujando así una gran V roja en el suelo para al final dejar simbólicamente una sola pieza en pie) es (junto a Camino a la perdición de Sam Mendes) una de las mejores adaptaciones al cine de un cómic que se hayan realizado jamás, un espectáculo hipnótico, complejo y valiente que destila romanticismo y amargura a partes iguales.
Pero que nadie se lleve a engaño. Todo aquel que se espere una película política al estilo de las cintas de combativos directores como Ken Loach o Costa-Gavras quizás se lleve un chasco. V de Vendetta es política, si, social, también, pero sobre todo una película comercial producida con gran despliegue de medios por una “mayor”, la Warner, creada para gustar al gran público. Cine combativo creado desde las entrañas del sistema.
Con una Natalie Portman en el mejor papel de su carrera hasta la fecha y un soberbio Hugo Weaving (que sustituyo a última a hora al inicialmente previsto, James Purefoy) que se las ingenia para transmitir toda la hondura y complejidad de su personaje oculto siempre tras la efigie de una inexpresiva máscara; una fotografía oscura y fría de un azul verdoso acorde en todo momento con la temática del film (última obra firmada por Adrian Biddle, recientemente fallecido y persona a la que está dedicada la película) una música que lejos de molestar, acentúa en todo momento la trágica historia (obra del recientemente nominado al oscar, Dario Marianelli), y sobre todo un guión perfectamente perfilado y desarrollado que adapta de forma fiel el espíritu del cómic sin traicionarlo en exceso, por mucho que Alan Moore (y algún que otro fan acérrimo ) reniegue del mismo.
Una fábula futurista que ataca directamente a muchos de los males que afligen a la sociedad occidental actual: la falta de pensamiento crítico, la proliferación de los extremismos (sean del color que sean) la creciente influencia de las organizaciones religiosas en todos los ámbitos de la sociedad, el abusivo y creciente control que los gobiernos ejercen sobre los ciudadanos, etc.
Hermanada en muchos aspectos con otro impresionante puñetazo directo al estómago, la nihilista y posmoderna “El club de la lucha” de David Fincher, (de la que me he declarado varias veces fan absoluto) es sin embargo una romántica y trágica obra repleta de referencias que se preocupa mucho más por sus simbólicos personajes que por la trama en si y que finalmente se revela como un canto a la libertad, tanto ideológica como sexual.
Una excelente película envuelta en ropajes del más comercial cine de evasión, mucho más compleja y adulta de lo que muchos pudieran pensar.
Barry Collins, niño subversivo.




Totalmente recomendable. Se atreve a decir, lo que ningun blockbuster de Hollywood ha dicho jamás. Y sin abandonar la acción y lo palomitero.
Una buena adaptación.
Saludos Septimocieleros