Incluso vistos ahora, con la perspectiva del tiempo, resultan innovadores y originales, hasta el punto de que siguen siendo la inspiración de muchos trabajos recientes. Con la inolvidable melodía de Elmer Bernstein como sintonía inicial, una minimalista y delicada pieza que nos introduce de una forma sutil y casi imperceptible en la mente de un niño a través de su caja de juegos, sus dibujos, su canturreo…
Una obra maestra.
- Inicie sesión o regístrese para enviar una crítica


