No hablamos de una rara película canadiense con una historia familiar mil veces contada, nada más lejos de la realidad, hablamos de una conmovedora película contada con una maestría sobresaliente, con una historia en donde tienen cabida tanto el humor inteligente como el drama más crudo. Una historia que da pie a la discusión y a la reflexión, que ofrece momentos y situaciones familiares con las que es muy fácil sentirse identificado. Una delicia en 24 fotogramas por segundo.










