Un claro ejemplo de que con cuatro duros pero con una buena idea entre manos y una buena dosis de talento es posible hacer cine de calidad.
Un lúgrube blanco y negro, una atmósfera malsana, y una perturbadora historia para una ópera prima que sorprende por su buen pulso narrativo, su apuesta por el dramatismo sin efectismos, y ese poder para oprimirnos poco a poco... os recomiendo que la veáis con la menor información posible.










